Nuestro compañero Manolo hace una charla en Cáceres presentando la campaña “Gandula Y Peligrosa”

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Vagas y maleantas [en respuesta a una sugerencia de Mujeres Libres de Madrid]

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El franquismo, como fundamento militar machista impuesto sangrientamente a una sociedad absorbida por ese acondicionamiento por décadas incivilizadas, por su vocación de dolor y muerte legionaria, implantó la incapacitación organizativa del respeto común desde las cúpulas de opresión durante 40 años. Estableció, desde su inicio, múltiples divisiones sociales, una de ellas gigantesca que partía al pueblo al 50%: el predominio del hombre sobre la inferioridad de la mujer. La gran división machista en la sociedad subditada ofreció claros elementos discriminatorios, dentro del crimen universal, enumerados por historiadores borbónicos y convencionales en sus proyecciones públicas, que por usado no entraremos pero si reafirmar que ningún cargo de relieve en los gobiernos franquistas fueron ocupados por mujeres. La discriminación faraónica por sexo la sublimaban en sexo fuerte, disminuida la otra condición en sexo débil. El protector era la fortaleza y la debildad lo protegible. Vemos la desmesura. Este complemento opositivo falso era coherente por la propiedad de la propaganda de respiración que convenía al sistema divisionario y discriminador. En ningún caso la mujer se protegía ella misma ante ausencia de mecanismos sociales de socorro de género o la carencia de autonomía femenina ante sus iniciativas truncadas, porque era inaceptable en el ambiente militar y religioso que la “debilidad” tuviera preponderancia. A la patología del catolicismo pudiéramos llamarla videncia luciferina. A la mujer la concursaba el hombre: esposo, padre, hermano o tutor que controlaba la sumisión particular y variable dentro de la cultura asumida en su coto, desde el idilio de las muñecas, generalizada y premeditada por la impostura del sistema castigante.  Sigue leyendo

Entrevista sobre las leyes franquistas de vagos y maleantes y peligrosidad social a dos miembros de Ex Presos Sociales Copel

Manolo y Daniel

Fuisteis unos de los que metieron presos por la Ley franquista de vagos y maleantes. ¿Podrías explicarnos un poco las características particulares que tenía esta ley?

[Manolo] Fui condenado en una ocasión por la Ley de vagos y maleantes en 1969 de 18 meses a 36, esto quería decir que sólo cumplías 18 meses si no tenias ninguna sanción, de no ser asi según las sanciones (que podían ser por hablar en una formación o llegar el último a la fila de entrada al comedor por ejemplo) te iban incrementando los meses de condena.

No tenías derecho de defensa, generalmente te condenaban siendo todavía preso preventivo a la espera de juicio, o sea que si salías absuelto por el delito por que te detuvieron ya tenías cumplida la ley de vagos, sin derecho de reclamación claro.

Tampoco existía un tribunal, era un juez único el que condenaba sin acusación ni defensor, y claro tampoco asistíamos al juicio porque no lo hacían, por supuesto nada de recurrir la decisión de tan alto magistrado, no existía derecho a recurrir.

Ni siquiera se podía redimir condena mediante el trabajo o explotación laboral como si se podía hacer (no siempre ni todos) con las otras condenas judiciales, en esta se cumplía a pulso del mínimo en adelante.

[Daniel Pont Martín] Las características que tenía la Ley de Vagos y Maleantes era una ley especial, aprobada por la República, sin ninguna garantía jurídica, con un absoluto desprecio a los miles de personas que la sufrimos, fundamentalmente pobres, excluidos sociales, mientras la España Fascista se regocijaba en el mensaje permanente de paz y progreso social.

Al ser una Ley excepcional, los “condenados” a sentencias monstruosas de hasta 5 años de internamiento en cárceles “especiales” no tuvimos la oportunidad de ver reducida la “condena” por redención de la pena o indultos que el dictador que con alguna frecuencia aprobaba.  Sigue leyendo

La historia oculta de España

carcel1A la muerte del apodado Caudillo todo el mundo sabía que bajo su mandato personal en España las instituciones franquistas habían violado masivamente los derechos humanos. Es perverso suponer que en las cárceles de la dictadura de la última década había grandes sectores de prisioneros culpables y un pequeño sector inocente o justificable. Este presupuesto sería antinatural porque no es histórico que las columnas franquistas (la Político­Militar, Judicial, Policial y Carcelera) aplicaran garantías democráticas o de imparcialidad a los acusados por delitos comunes o subsidiados por necesidad, y fueran inclementes y depravados con los acusados por delitos ideológicos o de conciencia. Para que se diera esta doble circunstancia contradictoria las instituciones franquistas necesitaban un doblamiento en el estado, un ministro de justicia dictador y otro todo lo contrario, por ejemplo comparativo. Más concretamente el apodado Caudillo no asesinaba ni torturaba a los pobres mientras que el Caudillo malo hacía todo lo contrario con quien profesara ideas propias en la práctica.  Sigue leyendo