La amnistía del 77 como ley de punto final

10676302_368104476682031_2824065239337296702_nFUNDAMENTOS DE LA LEY DE AMNISTÍA DE 1976

La Amnistía del 30 de julio de 1976 fue política. Posee un solo artículo de ejecución transcendente, los restantes son de relacion o complemento del artículo principal. El Artículo Primero decreta conceder “amnistía a todos los delitos y faltas de intencionalidad política y de opinioón comprendidos en el Código Penal”… que “no hayan puesto en peligro o lesionado la vida o integridad de las personas.”

Estan amnistiados los delitos y faltas de los opositores politicos de la dictadura. Al dejar de existir la infracción automáticamente el infractor queda amnistiado por ausencia de causa penal. Ese es el efecto hacia arriba. Si hubiera efecto hacia abajo, al dejar de existir los delitos y faltas no pueden permanecer perjudicando a sus víctimas cuando no existe causa en derecho, en todo caso el daño sufrido se corrige o atenúa con una indemnización proporcional al daño causado. Por quedar inexistente el delito de opinion y cualquier otra actividad de defensa de las libertades públicas y de los derechos humanos reconocidos por la ONU, ante estas actividades sindicales y politicas, no pueden existir perjudicadas personas individuales que reclamen daños al anularse la represión contra todos. Solo la dictadura puede reclamar el perjuicio, concluyendo que el estado no se indemniza a sí mismo como perjudicado, quedando anulado el efecto de esas infracciones por abajo.  Sigue leyendo

Anuncios

“Aprendimos y disfrutamos el apoyo mutuo entre los presos”. Entrevista a Manolo Martínez, ex-preso social COPEL

manolo_

Hubo un tiempo no muy lejano en el que a pesar de las penalidades que se podía pasar en las cárceles, había una unión y solidaridad encarnada en la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL) que ha desaparecido de cualquier ámbito, dando paso, salvo excepciones, al más alto grado de individualismo y competitividad promovido por el sistema. Manolo nos recuerda cómo las ideas anarquistas son mucho más que pensamientos y escritos, pudiéndose llevar a la práctica hasta en las condiciones más adversas.

Pregunta.— Usted fue condenado por la conocida Ley de Vagos y Maleantes. ¿Qué recuerdas de aquella época?

Respuesta.— Fui condenado en 1967 por dicha Ley siendo menor de edad, con tan solo 15 años recién cumplidos. Cuando mi madre le llevó al juez especial la partida de nacimiento que acreditaba mi edad, me concedió la libertad provisional, pero continué preso a pesar de mi edad por la causa por que me detuvieron: un hurto de uso de un coche. Esto demuestra que era un caso claro de doblamiento de condena, por un solo delito te condenaban dos veces.

En 1976 volví a ser preso por una expropiación a un banco y otra vez el doblamiento de condena, esta vez con su sucesora, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social era igual a la de Vagos, pero con una rebaja en la edad mínima de 18 a 16 años, e incluía a los homosexuales y drogodependientes o traficantes. No podías beneficiarte de ningún indulto ni redimir por trabajar, eras obligado a ello sin redención alguna. Sigue leyendo

Vagas y maleantas [en respuesta a una sugerencia de Mujeres Libres de Madrid]

11329873_503340959825048_408014961140470857_n

El franquismo, como fundamento militar machista impuesto sangrientamente a una sociedad absorbida por ese acondicionamiento por décadas incivilizadas, por su vocación de dolor y muerte legionaria, implantó la incapacitación organizativa del respeto común desde las cúpulas de opresión durante 40 años. Estableció, desde su inicio, múltiples divisiones sociales, una de ellas gigantesca que partía al pueblo al 50%: el predominio del hombre sobre la inferioridad de la mujer. La gran división machista en la sociedad subditada ofreció claros elementos discriminatorios, dentro del crimen universal, enumerados por historiadores borbónicos y convencionales en sus proyecciones públicas, que por usado no entraremos pero si reafirmar que ningún cargo de relieve en los gobiernos franquistas fueron ocupados por mujeres. La discriminación faraónica por sexo la sublimaban en sexo fuerte, disminuida la otra condición en sexo débil. El protector era la fortaleza y la debildad lo protegible. Vemos la desmesura. Este complemento opositivo falso era coherente por la propiedad de la propaganda de respiración que convenía al sistema divisionario y discriminador. En ningún caso la mujer se protegía ella misma ante ausencia de mecanismos sociales de socorro de género o la carencia de autonomía femenina ante sus iniciativas truncadas, porque era inaceptable en el ambiente militar y religioso que la “debilidad” tuviera preponderancia. A la patología del catolicismo pudiéramos llamarla videncia luciferina. A la mujer la concursaba el hombre: esposo, padre, hermano o tutor que controlaba la sumisión particular y variable dentro de la cultura asumida en su coto, desde el idilio de las muñecas, generalizada y premeditada por la impostura del sistema castigante.  Sigue leyendo

Carta de Javi Guerrero Carvajal

2013-06-11 20.29.27

Bueno, pues os escribo estas letras a todas esas personas que me han apoyado y seguido desde que empezó todo esto el 12-12-2014, aunque sinceramente entre que no tengo las palabras adecuadas para tanto agradecimiento y que mas bien soy reservado y no me encuentro en mis mejores momentos psicológicamente, pues tengo la cabeza hecha un lío, si me dejo algo espero sepáis disculparme.

Como todos sabéis empecé con mil dudas, pero soy de ideas fijas y ganara o perdiera iba a tirar para adelante, en primer lugar por mis principios, en segundo lugar por esos compas que por “causas misteriosas” se han quedado sus vidas dentro de esos muros y en tercer lugar por todas esas personas que a día de hoy siguen encerradas y siendo maltratadas, que aunque sea muy difícil, pero espero que algún día alguien decida poner fin a tantos abusos.  Sigue leyendo

Entrevista A Daniel Pont, miembro fundador de La COPEL: “La cárcel sólo sirve para mantener el orden social hegemónico”

1622245_275017982657348_2052935366_n

Daniel Pont Martín (Madrid, 1949 ) es uno de los 12.000 presos sociales que poblaron las cárceles españolas del último período de la dictadura y del inicio de la Transición. Hijo de una época convulsa caracterizada por la brutalidad y la negación de todos los derechos sociales y la imposición del miedo a todas las instituciones oficiales del régimen, Daniel Pont ingresó en prisión a los diecisiete años al serle aplicada la Ley de Vagos y Maleantes por unos pequeños robos, cumpliendo por este delito una condena de cinco años. Seguidamente, a los veintitrés tres años, se le aplicó la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social por atraco, lo que le llevó a ingresar de nuevo en prisión cumpliendo una condena de seis años y cuatro meses. En su lucha por la supervivencia intramuros, fue uno de los impulsores y miembros más activos de la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL), nacida en 1976 en la cárcel de Carabanchel con el objetivo de conseguir la Amnistía General y el cambio de las normas de vida en el interior de las prisiones. Sigue leyendo

Majaras de Estado

El manicomio

– “Lo oyes?”, dijo el psiquiatra.

– “Te escucho perfectamente, como hace un momento”, contestó el paciente.

– “No hablo de eso. Te pregunto que si oyes las voces”.

– “Vale, pero solo cuando las escuchas tú”, respondió.

En ese momento el paciente contraatacó, diciendo:

– “¿Tú lo ves?”.

– “Sí”, dijo el psiquiatra renaciendo sin sorpresa la sonrisa cómplice, creyendo que tenía en sus manos a un majara para llenarle la boca de pastillas.

– “Está bien”, se doctoró el paciente. “Por mi examen observo que tienes una incipiente esquizofrenia por tu delirio visual. Te crees un psiquiatra y piensas que los demás son locos. Voy a trastornarte con dos tomas de neurolépticos al día”.  Sigue leyendo

Poema popular carcelario

350px-Carcel_de_carabanchelNo somos ladrones por naturaleza
no somos delincuentes por haber nacido de mala entraña.
Somos producto de una sociedad
que nos ha negado un ambiente social y armonioso,
que nos ha negado el estudio y el trabajo.
Desde pequeños hemos conocido el hambre y los palos
y también desde entonces hemos olvidado,
si es que alguien, alguna vez, nos lo enseñó con amor
qué es lo que está bien y qué es lo que está mal.
Habíamos aprendido que existen grandes coches,
buena comida, salas de fiesta –para otros−.
Débiles, nos habíamos dejado ganar
por el egoísmo personal
y por la vía más fácil para satisfacernos.
Pero la cárcel por un lado
y la lucha del pueblo por la libertad, por otro,
nos está enseñando grandes cosas.
Tampoco nosotros queremos que se nos maltrate
que se nos aisle del pueblo
ni que se nos condene a penas monstruosas.
También nosotros queremos una vida digna
una posibilidad de ser considerados seres humanos.
Pero para ello es preciso que no se nos margine
es preciso que se nos ayude
y sobre todo que desaparezcan
las causas sociales que generan delincuencia,
que la fomentan y después la castigan.                                                    
 L
(Recogido verbalmente en tiempos de la COPEL de un preso internado en el Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel desde hacía varios meses, que tuvo varios intentos de suicidio).