Suavemente

11084224_464999596992518_970569818350072384_o[Texto borroso del documento franquista. Está relacionado directamente con el preso perpetuo JosÉ AntÚnez Becerra]

La Guardia Civil golpista reclutó a la gente de peor calaña de los grupos extremistas, ultracatolicos y fascistas. La gente sin conciencia social ni miramientos humanitarios no podía integrarse con las personas de orden sumarial o democracia republicana por el desapego o caracter insolidario con el prójimo.

Quienes habian participado en los asesinatos y destrucción masiva de la convivencia tenían buena conducta militar, reclutables por la organizacion jerárquica subversiva de la Guardia Civil. En el cuerpo de la Guardia Civil se integraron los facinerosos. La extrema crueldad encasqueto el tricornio en su cabeza, contaminando todo con el cancer del despotismo personalizado. Desde las mayores poblaciones de retaguardia, bandas impúdicas de falangistas y guardias civiles chequeaban los pueblos menores buscando mujeres de utilización instantánea, anillos y cadenas de oro, robando aperos, animales, todo tipo de bienes codiciados y asesinando por limpieza ideológica como principal moral. No pudieron superar el miedo las personas que con los años fallecieron en la extrema pobreza. Crímenes acumulados con el dolor de las víctimas por generaciones. Estas generaciones heredaron lo que había, el terror y la pobreza. Antúnez Becerra es un ejemplo pero no la escepción.

El dia 03-12 1966 por la 3ª Galeria de la Carcel de Carabanchel avanzaba un ruido metálico, por aumento estruendoso. Pronto todos los platos metálicos golpearon los barrotes, las puertas, o sonaban con las cucharas de aluminio. Ronca la prisión galopando el sonido atronador por los ecos en las bóvedas de las enormes galerías de 100 metros de largo. El conjunto carcelario manifestaba su solidaridad con la vida. Nadie ignoraba la ejecución inmediata por Garrote Vil de Jesús Ríos Romero, un marginado que segun las crónicas franquistas habia matado al Sargento Barriga, miembro de la Guardia Civil. Los presos estaban chapados en las celdas. Había anochecido. El tiránico silencio rutinario lo denunció durante 15 minutos la estridencia metálica masificada. El ejecutor material de Jesús Ríos fue Antonio López Sierra, el mismo verdugo analfabeto que ocho años despues agarrotaria al símbolo antifranquista Puig Antich.

Dos años y medio antes, el 17-08-1963, el verdugo analfabeto Vicente López Copete había agarrotado a los antifranquistas Joaquín Delgado y Francisco Granados, miembros de las Juventudes Libertarias. No poseemos crónica de la estancia carcelaria de estos símbolos de la resistencia, pero la irrupción masiva del ruido de protesta de 1966 hace sospechar que los presos sociales utilizaban este tipo de protesta contra las ejecuciones.

No existe pedagogía limpia sin comprensión, respecto a las algaradas contra la muerte de los presos sociales en la década de los sesenta y posteriormente con la Copel en los setenta. Los primeros se manifestaron por supervivencia específica, como colectivo humanitario, cercanos a la vida, integrados en la naturaleza social con humildad ante el prójimo, dentro de su experiencia por los límites de la anafabetización contundente en el territorio hostil carcelario. Más no se podia pedir porque no era posible entregar colectivamente más de lo que realmente existía. Menos colectivo, sectorializado por grupos o coleguismo, había protestas o resistencias a las torturas de los boqueras. Si se estableció una lucha organizada contra las excarcelaciones policiales, realizadas por el sistema para resolver causas pendientes publicitándolas, aplicándolas por la fuerza coactiva a los presos. Esta defensa contra la criminalidad organizada desde los juzgados y tribunales se ha publicado en esta página, pretendiendo aclarar que no participaron obviamente todos los presos, sino quienes iban e ser excarcelados, impidiendo la entrega con autolesiones graves que anulaban a la policía franquista esperando en la puerta de Carabanchel con la orden de los bárbaros túnicas negras.

José Antúnez Becerra amanece en la vida en 1957. Entra en la cárcel por la primera causa el día 14-08-1973 hasta el día 21-09-1973, con 16 años. Por la segunda causa entra en prisión desde el día 18-11-1973 hasta el día 18-03-1974, sin contar los días de calabozo policial y judicial en ambas causas. Observamos cómo el franquismo ha chupado carcelariamente a un menor, descendiente de una familia aplastada por el terrorismo institucional. La marginación de esa familia, por indigencia extrema, da una visibilizacion muy concreta de la estación verdadera de las víctimas pasivas del franquismo. Las personas sin recursos para una alimentación primaria y sin recursos intelectuales, poseen todas las carencias para la lucha por autodefensa organizada. La desesperación sí puede lanzar a las víctimas a la lucha individual, en cualquiera de las variantes productoras del estado de necesidad.

Antúnez Becerra nace 21 años después de la orden de reclutas violentos a la Guardia Civil firmada por el asesino en serie Manuel Gomez Cantos. La familia viene arrastrando el dolor como víctima verdadera y a los descendientes les llega de primera mano. El maestro de asesinos Gómez Cantos morirá después que Antúnez Becerra conozca la cárcel franquista. Vemos a las generaciones familiares sufriendo por nuevos crímenes incendiando el corazón en las infraviviendas de los pobres. Era imposible escapar de las numerosas variantes de opresión, invadidos por una dictadura ejerciendo su dominación desde el abuso inclemente y despiadado. Es de sentido común que Antúnez Becerra recuperara por su cuenta algunos bienes propios en manos ajenas, por lucha individual, de conciencia precaria, ante las noticias de la discriminación que en su adolescencia fue descubriendo. Tambien descubre las torturas policiales sin el asidero de abogado alguno. Hasta aquí tenemos la conclusión indubitada que las víctimas no son culpables de ser víctimas. Por esta realidad sabemos y comprendemos pedagógicamente que Antúnez Becerra es inocente total. Y tambien sabemos y comprendemos que su lucha actual de huelga de hambre es igual a la lucha antifranquista digna de la década de los años setenta.

En la década de 1978, recién asesinado en Carabanchel por los boqueras el símbolo antifranquista Agustín Rueda, la lucha individual de Antúnez se transforma en colectiva, integrándose en la asociación asamblearia COPEL. Antúnez Becerra había fracasado en su lucha individual por el estado de necesidad ante el estado de la criminalidad. Parece que también fracasa en la lucha colectiva cuando la COPEL es destruida con extrema brutalidad y múltiples medios incívicos y guerra sucia desde el estado borbónico de sucesión. Las luchas colectivas nunca fracasan, tienen moratorias, tienen abolengo o toman otros métodos, por circunstancias forzadas, de lucha o autodefensa con otros nombres para un mismo objetivo de justicia social irenunciable.

Antúnez Becerra no fue reconocido víctima del franquismo porque la Ley de reconciliación nacional fue la Ley de reconciliación parcial, parcial para las víctimas, total para los victimarios. Se reconciliaron los corruptos abandonado al pueblo mas dañado para repartirse las subvenciones, los bienes y reparaciones de los legítimos propietarios. Fue una jugada de verdugos, algo menos sangrienta que la de Gómez Cantos, pero no menos dañina. Los daños no corregidos a tiempo suben por los lustros, estando muy visibles en el siglo XXI. Los poderes del estado de ahora son los franquistas que tiene secuestrado politicamente a José Antúnez.

La conducta psicosocial de los miembros del Gobierno español y catalán está deformada por el egoísmo. Su alter ego viaja con la traición a lo colectivo. Su coeficiente mental de cualquier nivel permanece alterado por la ambición de poder desmesurado. Tienen los hábitos criminales de las cloacas nocturnas, presentando una paloma cegadora a la luz del día de la estafa. Su característica de amor es un artificio de enredadera por el confín depredatorio que posee la alimaña sustituyendo al corazón. Los borbónicos de ahora mantienen el sufrimiento implacable de los presos perpetuos.

Suavemente… acudiré… que quiero ser solidario… con el preso que sufre.

Vamos, pueblo… acércate un poquito… si quieres ser libre… luchando un momentito.

Su familia destruida… por la tiranía de la pistola… por la libertad Antúnez canta… no después, sí ahora.

Correccionales los vivió… torturas las sintió… siempre enchironado… los derechos aplastados… Suavemente… gritaré… la lucha por la vida… o por ella pereceré.

Vamos, gente, escucha… Antúnez en la lucha… que cambie de sitio… su comida… el derecho a la vida.

Suavemente… acércate un poquito… unidad antifascista… el sistema está podrido.

Vamos juntos, compañeros… la libertad espera… engrandece el corazon… la lucha con ilusión.

Suavemente… acudiré… quiero ver a mi gente… a la que abrazaré.

Suavemente… volveré… quiero el Sol saliente… la lluvia en la frente.

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